De un tiempo a esta parte, en el comercio internacional convencional, sujeto solamente a las duras reglas de la oferta y la demanda, los pequeños productores, especialmente los del hemisferio sur, y sus trabajadores, se ven obligados en la mayoría de las ocasiones, a depender de intermediarios en las operaciones que realizan, y a vender sus productos a precios tan bajos que difícilmente permiten su subsistencia. 

 

En los años cincuenta comenzó el movimiento de Comercio Justo, con el propósito de equilibrar la posición de vulnerabilidad de los pequeños productores del sur, y conseguir para éstos una mayor independencia y seguridad en las transacciones. Su expansión por diferentes países propició que, a finales de los noventa apareciera un sello para garantizar que el producto que lo portaba había sido fabricado bajo unas adecuadas condiciones laborales y de protección al medio ambiente.

 

Pronto surgieron otras iniciativas similares, y aunque actualmente el proceso de armonización del sello entre las distintas organizaciones sigue en marcha, podemos encontrar numerosos productos de comercio justo tanto en tiendas de ong`s como en grandes superficies, los cuales facilitan el acceso al mercado de las organizaciones productoras, y ofrecen una importante garantía de calidad al consumidor. 

 

Safia Minney, ciudadana británica residente en Japón, fue la impulsora del Día Internacional del Comercio Justo; conocedora de la poca conciencia medio ambiental en la industria del país nipón, fundó la ONG Aldea Global en 1.991, y ya un año después pudimos marcar un día en el calendario, el 12 de Mayo, que nos recuerda que existe una forma de producción que tiene en cuenta los derechos de los trabajadores y del medio ambiente, lo que redundará en la progresiva erradicación de la pobreza en los países en desarrollo, venciendo la explotación a la que habitualmente se ven sometidos. 

Ausencia de explotación infantil, salarios dignos, igualdad entre hombres y mujeres, derechos laborales y protección del medio ambiente, son los criterios que han de cumplir los productos que porten el sello de comercio justo.

 

Si creemos que otro mundo es posible, si pensamos que no es justo que existan dos mundos, si somos conscientes de que es cuestión de suerte nacer en el hemisferio afortunado, entonces debemos celebrar este día, y disfrutar de los sabores y la artesanía de otros lugares, ayudando al mismo tiempo a dejar a nuestros hijos un mundo mejor.  

Saludos. BRG.