Al menos 85 vidas perdidas según Reuters, 430 personas hospitalizadas y cerca de 500 refugiados durmiendo a la intemperie es el resultado de una tragedia que nos sorprendía a comienzo de semana en Sumatra.
De nuevo dos terremotos sacudían Indonesia que no ha cesado de sufrir réplicas desde el martes. 350 sacudidas que hacen de la zona, una de las de mayor actividad sísmica del mundo, pues hablamos de unos 7.000 temblores anuales.
Seguiremos pendientes de la evolución de la catástrofe y comenzamos nuestro Termómetro de la Tierra sin movernos de la región. Y es que según un equipo de científicos estadounidenses, la contaminación de Asia está alterando las tormentas que se producen en el Pacífico.
Publicado en la revista de la Academia Nacional de las Ciencias, el estudio muestra cómo los desechos tóxicos de las fábricas asiáticas han aumentado en forma de nubes negras durante el período 1994-2005 entre un 20 y un 50 por ciento con respecto a la década de los 80.
Estas nubes negras repletas de aerosoles han potenciado el fenómeno conocido como convección en el que el aire caliente se eleva y el frío desciende, provocando un incremento de las precipitaciones en el Pacífico.
Desde la Universidad de Texas A&M, el director de la investigación Reny Zang, ha ido más allá al advertir que el impacto de la contaminación asiática puede alcanzar el Ártico.
Y es que algunas investigaciones sugieren que los aerosoles transportados en las nubes están cambiando las propiedades del hielo ártico haciendo que absorban con mayor intensidad, la luz solar.
Atención ahora al pronóstico del director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente. De acuerdo a Achim Steiner, los efectos del calentamiento global serán aún más graves de lo previsto por Naciones Unidas.
Steiner adelantó que esta impresión quedará reflejada en las conclusiones de un nuevo informe que será hecho público en mayo y que analizará las claves del fenómeno climático en el mundo. Ante nuevas pruebas, aclaró Steiner, "la reacción tendrá que ser mucho más significativa".
Por cierto, la reacción del Secretario General, Ban Ki Moon, ante nuestra siguiente noticia ha sido la de celebrarla y tildarla de ambiciosa.
Hablamos de la decisión a la que ha llegado la Unión Europea de acordar que en 13 años, el 20% del consumo energético proceda de energías renovables.
2020 se alza pues como la referencia en el cumplimiento de objetivos para luchar contra el cambio climático. Recordemos que para entonces, el compromiso de la Unión Europea supone además la reducción de un 30% de sus emisiones de CO2 con respecto a las de 1990 y que los biocombustibles alcancen el 10% del consumo de carburantes.
Organizaciones ecologistas como Greenpeace aplauden el acuerdo y coinciden con otras, como Adena, a la hora de reclamar una legislación específica, vinculante y desglosada por sectores para que se cumplan realmente los objetivos fijados por la Unión Europea.
Y es en Europa donde ya han comenzado a experimentar una medida muy debatida últimamente como solución a la acumulación de CO2 en la atmósfera.
Se trata de enterrar, sepultar el gas contaminante. Para ello, se ha comenzado a perforar el suelo en Ketzin. Una localidad a 40 kilómetros de Berlín, que albergará a más de 800 metros de profundidad, bajo una capa de agua salada subterránea, hasta 60.000 toneladas de CO2.
El dióxido de carbono será transportado al lugar, a partir del próximo verano, en camiones cisterna en un proceso que será controlado y auditado en todo momento por un equipo internacional de expertos y coordinado por el Centro de Investigación de la Tierra de Postdam.
Continuamos hablando de Europa y de los europeos con motivo de la publicación de un último Eurobarómetro que revela que somos los españoles, junto a los chipriotas, los ciudadanos europeos más preocupados por el cambio climático.
Según datos de la encuesta realizada a más de 25.800 personas, siete de cada diez españoles se declaran muy preocupados por el cambio climático, mientras que el 23 por ciento siente cierta inquietud y sólo el 7 por ciento dice no estar preocupado en absoluto.
Por último, podemos entrever que a pesar de que tan sólo 1 de cada 2 europeos se muestre muy preocupado, la mayoría es consciente de los efectos de un cambio climático que les obligará a cambiar sus hábitos de consumo energético en los próximos diez años, como así han opinado el 76 por ciento de los encuestados.
Antes de finalizar, una muestra del trabajo precisamente de ciudadanos españoles a quienes preocupa y ocupa el cambio climático. Son los investigadores y militares que se encuentran en la ‘Base Gabriel de Castilla’ en la Antártida.
De acuerdo al jefe de la misión militar española en la Antártida, el comandante Rafael Ayora, se ha constatado una regresión importante de los glaciares en relación a lo registrado en los últimos 20 años desde que comenzaron las campañas antárticas.
Es más, según el militar ha afirmado que ha sido el invierno más frío de los últimos 50 años, con 'menos nieve y más frío'.
Acabamos y lo hacemos con las palabras poco esperanzadoras de James Lovelock, padre de la Teoría de Gaia que sostiene que la Tierra se comporta como si fuera un gran organismo vivo, capaz de autorregularse y reaccionar ante los cambios que le afectan.
El bioquímico inglés ha declarado que hacia 2040 lo habitual será sufrir veranos como el que asoló Europa hace cuatro años dejando cerca de 15.000 muertos en Francia.
Defensor de la energía nuclear, Lovelock duda de que nos queden más de diez años para encontrar respuestas que nos ayuden a salvar nuestro planeta..., ha asegurado recientemente que combatir el cambio climático con energías renovables es como tratar a un enfermo grave con "medicinas alternativas". Y es que, en opinión de Lovelock, la Tierra está en Estado Terminal...
