Para comenzar esta semana, retomamos varios puntos importantes del informe del que hablamos en el último Termómetro de la Tierra.

 

Aprobado en Bruselas, el Panel Intergubernamental de Expertos de Naciones Unidas presentaba en Madrid el pasado miércoles el texto titulado "Efectos, adaptación y vulnerabilidad". 

 

Una de sus advertencias más serias se cierne sobre el continente africano. 

 

África ‘tiene la menor responsabilidad sobre el sobre cambio climático y sin embargo es el continente que mayor riesgo corre si los gases de efecto invernadero no se cortan'. En estas palabras se expresó el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Achim Steiner. 

 

No en vano, de acuerdo al informe, se trata del continente más vulnerable a los efectos del cambio climático, debido a que ya se enfrenta a posibles problemas catastróficos como el aumento de su población, la desertificación y las enfermedades como el sida y la malaria. 

 

Así por ejemplo se cita que la montaña más alta del continente, el Kilimanjaro, puede perder toda la nieve que cubre su cima antes de 2020; a la vez que el trigo, alimento básico del continente, podría desaparecer en África antes de la década de 2080. 

 

Al hilo de esta información, el estadounidense Thomas Schelling, Premio Nobel de Economía en 2005, afirmó el pasado jueves que el cambio climático va a ser devastador para gran parte del mundo en vías de desarrollo y no tanto para los países ricos, que serán quienes deban asumir el coste de las medidas de mitigación. 

 

A juicio del economista, en un futuro próximo y gracias a la geoingeniería, será posible crear una especie de "parasol" y colocarlo en la estratosfera, lo que impediría la entrada a la Tierra de parte de la radiación solar y de esta forma poder restablecer así el equilibrio respecto a las emisiones de CO2. 

 

Revisadas por 441 científicos, entre las 1.572 páginas del informe de Naciones Unidas, también se menciona a nuestro continente. 

 

El sur de Europa sufrirá más el cambio climático que el norte y los agricultores tendrán problemas para mantener los cultivos debido a la sequía. Estas son algunas de las conclusiones entre las que encontramos además tendencias para nuestro país, donde comenzarán a notarse los cambios a partir de 2020. 

 

Desde el propio Ministerio de Medio Ambiente ya se ha lanzado la alerta ante el riesgo de inundación de zonas como Doñana o el Delta del Ebro por la subida del nivel del mar. Una subida tal que provocará el retroceso de la línea costera en algunos casos de hasta 40 metros tierra adentro. 

 

En este sentido, la ministra Cristina Narbona ha hecho un llamamiento para que se frene inmediatamente el urbanismo litoral que, en su opinión, ha utilizado en exceso el espacio. 

 

Por cierto, Narbona ha aprovechado la ocasión para pedir por el momento prudencia antes de hablar del fin de la sequía en algunas zonas de España, después de conocer que los embalses se encuentran al 61% de su capacidad, lo que les sitúa en una situación similar previa a la sequía. 

 

Los efectos del cambio climático en España también se dejarán sentir en el descenso del caudal de los ríos, que en verano pueden reducir su nivel hasta un 80 por ciento; y en la producción hidroeléctrica, que en el sur de Europa bajará un promedio de entre un 20 y un 50 por ciento. 

 

La preocupación por la situación actual y futura ha llevado al propio Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a plantearse la celebración de un encuentro de alto nivel este mismo año. Encuentro que podría llevar a una cumbre mundial para 2009, según declaraciones del Secretario General, Ban Ki-moon.  

 

Esta cita podría dar algunas directrices claras para la conferencia sobre el calentamiento global que tendrá lugar a finales de año en Bali, donde, por cierto, varios emplazamientos están propuestos para entrar a formar parte de la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad. Una lista de la que vamos a hablar a continuación, pues 830 lugares están en peligro debido a las variaciones climáticas. 

 

La UNESCO estudia en estos momentos los efectos en 26 casos concretos, entre ellos la zona arqueológica de Chan Chan en Perú y la barrera de coral de Australia. 
 

Otro caso que podría también acabar formando parte de la lista de patrimonios naturales en riesgo, son las Islas Galápagos. Localizadas a unos 1.000 kilómetros de la costa ecuatoriana, entre los principales problemas del archipiélago se encuentra la introducción de especies no nativas, el crecimiento poblacional, un modelo económico no sustentable y la falta de agua. 

 

La biodiversidad terrestre se ve también amenazada por el cambio climático. La UNESCO estudia sobre todo las áreas protegidas de la Región Floral de El Cabo, en Sudáfrica; y recomienda la creación de zonas protegidas y el desplazamiento a otros lugares de las especies que se hallan especialmente en peligro. 

 

Por último, el ascenso del nivel del mar y las inundaciones pueden tener efectos inmediatos, según la UNESCO, en lugares como el barrio financiero de la City de Londres; la ciudad de Tombuctú, en Mali; y el Bosque de Cedros de Dios, en Líbano. 

 

Y del Líbano al espacio, desde donde la NASA pretende estudiar un fenómeno misterioso relacionado con el cambio climático. 

 

El próximo miércoles 25 de abril, la agencia espacial estadounidense lanzará al espacio una sonda que estudiará las nubes de las regiones polares que en los últimos años han aumentado en número y brillo. 

 

Al parecer, estas nubes son un fenómeno relativamente reciente. Su existencia se conoció por primera vez en el siglo XIX, después de la erupción del volcán Krakatoa, en Indonesia 

 

El objetivo final de la misión será por tanto comprender cómo y por qué se forman estas masas de vapor a 80 kilómetros de la superficie, donde representan un importante eslabón a la hora de permitir o no el paso de la energía solar, en palabras de Mary Mellot, uno de los científicos responsables del proyecto de la NASA. 

 

Antes de acabar, hablamos de otro proyecto que, según Greenpeace, podría ser una realidad en 2050. 

 

Según la organización ecologista, España podría abastecerse únicamente gracias a energías renovables. La viabilidad del proyecto ha sido estudiada y presentada en un informe titulado ‘Renovables 100%’. 

 

Entre las propuestas recogidas se habla de la generación en Galicia de más de 4.000 megavatios de potencia con energía eólica marina o la posibilidad de conseguir más de 17.200 megavatios con energía termosolar en Andalucía.  

 

Y lo mejor de todo, sería posible simplemente con invertir un 0,5 por ciento del Producto Interior Bruto, de acuerdo a la conclusión que llegó el equipo del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia de Comillas que elaboró el informe. 

 

A la espera de una respuesta por parte del Gobierno, a quien Greenpeace ha pedido que asuma el compromiso de cubrir el cincuenta por ciento de la generación eléctrica con energías renovables en el año 2020 y el 100% en 2050, acabamos.

 

Y lo hacemos con las declaraciones del gobernador del estado de California. 

Durante su intervención en una conferencia sobre medio ambiente en Washington, Arnold Schwarzenegger afirmó que el movimiento ecologista debe convertirse en algo "sexy y a la moda" para tener éxito...  

 

Ya me estoy imaginando una portada refrescante: Elsa Pataki en un posado ante un parque eólico, ¿tendría éxito no?