Comienza el Termómetro de la Tierra que esta semana de nuevo ha vuelto a estar al rojo vivo con noticias como ese ‘top 30’ que ha elaborado Adena con las plantas eléctricas más contaminantes de Europa. Una de ellas está en nuestro país.
Si queréis saber dónde están en seguida repasamos la lista del Fondo Mundial para la Naturaleza. Ahora comenzamos hablando de tremendas y catastróficas inundaciones... Inundaciones que provocarían el éxodo de siete millones de personas sólo en la costa este de India como efecto de la subida del mar.
En el supuesto de que el nivel del mar suba un metro, en India se prevé que a finales de este siglo, cerca de 6.000 kilómetros cuadrados de costa se pierdan, obligando a desplazarse tierra adentro a más de 7 millones de personas.
Esta es una de las conclusiones del último informe elaborado por el gobierno del país asiático acerca de las consecuencias del cambio climático en su región.
El ministro de Medio Ambiente y Bosques, Namo Narain, advirtió al Parlamento de que el estudio proyecta señales alarmantes. Entre otras el incremento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos climatológicos extremos, como los ciclones o las oleadas de tormentas.
Por cierto, continuamos en el mundo marino porque científicos del Reino Unido y Alemania han descubierto en las proximidades del Cabo de Hornos, en Chile, unos remolinos que pueden ayudar a investigar el proceso de calentamiento global.
Publicado en la revista Nature, según los expertos el hallazgo se asemeja a un "pequeño circuito" ubicado en el flujo de los océanos. Flujo que permite a las aguas frías que discurren hacia los abismos volver a la superficie más rápido de lo que hasta ahora se creía.
Para obtener estos resultados, se analizó la cantidad de helio liberado por los volcanes submarinos de la zona para intentar determinar la velocidad a la que se mezclan y emergen sus aguas.
De acuerdo a los autores de la investigación, la circulación de los océanos es uno de los mejores campos de observación del cambio climático al poner en movimiento calor, carbono y nutrientes que se alzan como los elementos determinantes del clima de la Tierra.
Y seguimos hablando de agua. En concreto del agua del Mar Muerto que cada año se evapora en una cantidad tal que supera los 1.000 millones de metros cúbicos.
Ya en mayo de 2006 dábamos cuenta del titular de la BBC ‘Se muere el mar muerto’. Entonces, la organización ‘Amigos de la Tierra’ advertía de que la pérdida suponía el 30% de su tamaño original. Actualmente, expertos hidrólogos como Amos Bein defienden que el Mar Muerto nunca desaparecerá. El argumento es sencillo: si la salinidad crece, la evaporación se reduce y, en unos 150 años, según los expertos, se restablecerá de nuevo el equilibrio entre las cantidades de agua que ingresan y la que se evaporan. Y es que al comenzar el siglo XX la evaporación era idéntica al volumen de agua que ingresaba del río Jordán y de manantiales de la zona. En estos momentos el déficit llega hasta los 650 millones de metros cúbicos. Esto es, el nivel de las aguas del Mar Muerto desciende a razón de 1 metro al año. De momento, para tratar de impedir que se reduzca aún más la cantidad de agua, os cuento que existe un plan de emergencia en fase de estudio conocido como "Canal de la Paz". La solución pasa por ser un conducto de 180 kilómetros de longitud y dos de alto que trasladaría grandes cantidades de agua del Mar Rojo al Mar Muerto. Y ya que hablamos de soluciones, según el Instituto WorldWatch, el principio de lucha contra el cambio climático ya tiene una ubicación: las ciudades. De acuerdo a su último informe, la apuesta consistiría en cambiar el actual modelo de crecimiento de las urbes donde habitan hasta 3.200 millones de personas para hacer frente al incremento de la temperatura del planeta. El texto subraya que la actividad industrial el consumo energético desmedido y el transporte en general en las ciudades, son los responsables de la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono, por lo que son identificados como ‘actor clave’ en la crisis del clima. Especial mención se hace a las urbes de países en desarrollo y se cita a 1.000 millones de pobres urbanos que viven en suburbios, barriadas sin agua, saneamientos, luz ni servicios y que queman carbón o madera para comer y calentarse. De ahí que desde el Instituto se reclame hacer frente a la urbanización de la pobreza aumentando las inversiones en educación, sanidad e infraestructuras. Otra de las soluciones que ya hemos mencionado en más de una ocasión, también para luchar contra el cambio climático, pasa por enterrar ese CO2 que generamos. De hecho, en la actualidad, las refinerías separan el CO2 para producir hidrógeno y, desde los años 70, la industria petrolífera inyecta este gas en el subsuelo para conseguir movilizar el petróleo más difícil de extraer. Para apoyar esta tesis, atendemos en esta ocasión a una noticia que proviene de nuestro propio país y cuyo protagonista es Juan Carlos Abanades. De acuerdo a este investigador del Instituto del Carbón del Consejo Superior de Investigaciones Científicas existen formaciones geológicas suficientes para almacenar todo el CO2 que se emite. De hecho aunque reconoce que el proceso de captura es costoso, entre 30 y 50 euros por tonelada de CO2, defiende que éste nunca superará los beneficios. Según sus cálculos, gracias a los yacimientos ya agotados de petróleo y gas a los que se suman formaciones salinas profundas con gran capacidad de almacenamiento, el potencial geológico superará las 5 gigatoneladas anuales de CO2 antes de 2050. Suficiente, por tanto, para enterrar las emisiones de las centrales eléctricas más contaminantes de Europa, una de las cuales se encuentra en España y que sólo en 2006 fueron responsables de 393 millones de toneladas de CO2. De ellas os hablamos antes de concluir... Como os contábamos al comienzo, el Fondo Mundial para la Naturaleza / Adena ha elaborado un ranking con las 30 centrales eléctricas más sucias, las más contaminantes, y a cuya cabeza se sitúa la planta de Agios Dimitrios, en Grecia. Una planta que usa como combustible linito, el mismo que usa nuestra central ubicada en As Pontes y que, puesta en marcha en 1976, se sitúa entre las 10 más contaminantes, concretamente en el 9 de la lista. El estudio nos muestra además cómo la gran mayoría las encontramos en Alemania y Reino Unido (con 10 centrales cada una), seguidas por Polonia (4 centrales) y Grecia, con las dos centrales más contaminantes de Europa. Italia, la República Checa y Portugal figuran también en la lista con una central cada una. Asimismo, el informe muestra que pertenecen principalmente a cuatro compañías: 2 alemanas, una sueca Vattenfall y una francesa EDF. El informe completo, incluida la clasificación, lo podéis hallar en la página de la organización ecologista, desde donde además reclaman a las autoridades europeas medias para reducir la emisión de CO2 de estas plantas, así como inversiones en centrales más limpias y eficientes. Acabamos y lo hacemos con las palabras de un ex jefe de gobierno. No es Blair si no todo lo contrario, Fidel Castro que con 80 años y desde su convalecencia dice ver que se intensifica el debate sobre el cambio climático y al que ya únicamente se refiere en sus discursos.
