La entrada oficial se produjo el pasado jueves 21 de junio, pasadas las ocho y cuarto de la tarde. Durará 93 días y 15 horas. Y dicen los expertos que hará saltar los termómetros de toda Europa.

 

Bienvenidos al primer Termómetro de la Tierra del verano.

 

Y lo hacemos con la confirmación de la tendencia. China es ya el país más contaminante por CO2 del planeta.

 

La información procede de la Oficina Medioambiental de Holanda. De acuerdo a sus investigaciones, a lo largo del pasado año China superó por primera vez a Estados Unidos en emisiones de CO2 a la atmósfera, situándose a la cabeza en contaminación por este gas, principal causante del cambio climático.

 

Según las estimaciones holandesas, en 2006 Estados Unidos aumentó las emisiones de dióxido de carbono un 1,4 por ciento con respecto a 2005. En el mismo período el país asiático lo hizo en un 9 por ciento.

 

De esta manera, China ha pulverizado la distancia que la situaba segunda en el ranking mundial de emisiones de CO2 por debajo de Estados Unidos. Diferencia que hace un año era de un dos por ciento respecto a las estadounidenses.

 

Desde Holanda también se hizo referencia a Europa para hablar de valores constantes de emisiones en 2006 en comparación con el año anterior.

 

Hablando de comparar. Otra de las noticias que ha dado la vuelta al mundo tiene como protagonistas a dos imágenes. El escenario es el mismo. El lago del fiordo Témpano, ubicado en la Región de Magallanes, al sur de Chile. En una de las instantáneas se puede ver el agua del lago. En la otra, se percibe sólo la depresión del terreno, 30 metros de profundidad vacíos.

 

Como si de una leyenda urbana se tratara o una noticia falsa, el titular sorprendía a casi todos los expertos del mundo: ‘desaparece misteriosamente un lago en Chile’.

 

El descubrimiento se produjo a finales del mes de mayo por parte de científicos de la Corporación Nacional Forestal que comprobaron cómo los témpanos de hielo que daban el nombre al lago permanecían allí "pero varados en un lecho seco”.

 

A la espera de los resultados de la expedición multidisciplinar que prepara la CONAF, ya ha habido quien se han aventurado a apuntar al calentamiento global como una de las causas indirectas de la desaparición del lago, así como un posible movimiento de las placas tectónicas de la zona o bien que la barrera natural que contenía al lago, como la morrena de un glaciar, se resquebrajó en un episodio catastrófico en palabras de Sergio Sepúlveda, experto del Departamento de Geología de la Universidad de Chile.

 

En este sentido, Cedomir Marangunic, doctor en Glaciología, afirma que lo ocurrido en el fiordo de los Témpanos es un fenómeno habitual dentro del proceso de retroceso que experimentan los glaciares. De hecho, en la versión on line del periódico ‘El Mercurio’ podíamos leer citados dos casos similares acaecidos anteriormente también en Chile. Uno ocurrió en una laguna ubicada en la cuenca del río Copiapó y el otro sucedió en el Parque Nacional Torres del Paine, en el glaciar Dickson.

 

Quienes no descartan como amenaza para nuestra civilización al cambio climático son científicos norteamericanos como James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la Nasa.

 

El rotativo británico ‘The Independent’ se hacía eco esta semana pasada de un estudio de 30 páginas publicado por la revista Philosophical Transactions de la Royal Society y que firmaban 6 expertos que trabajan en algunas de las más prestigiosas instituciones científicas de EEUU, entre ellos Hansen.

 

Los seis científicos critican implícitamente al Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, de la ONU, por subestimar los efectos del cambio climático y señalan que vivimos un periodo actual de estabilidad conocido Holoceno, que ha durado ya casi 12.000 años y que está a punto de concluir.

Según James Hansen, la humanidad tiene sólo diez años para aplicar las medidas draconianas necesarias para recortar las emisiones de CO2 al ritmo preciso para evitar una elevación peligrosa de las temperaturas del planeta.

En nuestro país quienes se han pronunciado han sido veinte premios Nobel que con motivo de los premios Rey Jaime I 2007, presentaron un manifiesto en el que expresaron su preocupación por el cambio climático y el consumo energético.

 

Por segundo año consecutivo, se dio a conocer en Valencia la Declaración de los Nobel, un texto a través del que también quieren llamar la atención sobre el desequilibrio creciente entre recursos limitados y el crecimiento continuado del consumo energético que obligará a realizar mayores esfuerzos hacia la conservación de la energía y el control del crecimiento de la población.

 

La Declaración se hará llegar a los organismos internacionales, incluyendo la ONU y la UNESCO, a los líderes de los países del G-8 y las principales naciones en vías de desarrollo, tal y como anunció Santiago Grisolía, el secretario del patronato de la Fundación Premios Jaime I.

 

Entre los Nobel que se adhirieron al documento, se encuentra el Premio Nobel de Química 1995 por su trabajo sobre el ciclo de formación y descomposición del Ozono, Mario Molina. El mexicano abogó por el uso de la energía 'con mayor eficiencia de lo que lo hacemos hoy’ y vaticinó que en la actualidad tenemos ‘energías’ para afrontar el problema durante los próximos treinta o cuarenta años.

 

Una de esas energías en el futuro podría provenir de la fruta porque, tal y como se desprende de un estudio publicado en la revista Nature, el biocombustible de fructosa contiene mucha más energía que el etanol. E incluso el proceso de producción para su obtención, dicen los entendidos, requiere menos energía; por tanto, se reduce así la emisión de gases contaminantes, mucho más que con los actuales biocombustibles.

 

Los científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, responsables de la investigación, convirtieron la fructosa en un compuesto llamado dimethyl furan que puede almacenar un 40 por ciento más de energía que el etanol, no se evapora tan fácilmente, es menos volátil y no se disuelve en agua, por lo que en caso de vertido sería fácilmente recuperable.

 

La opinión de la corriente crítica no se ha hecho esperar y afirman que los actuales biocombustibles -tanto de diesel hecho de aceite de palma; de etanol hecho de maíz; o este de fructosa- lo que han provocado ya y seguirán provocando es que los agricultores cambien sus cultivos para la producción de combustibles y se eleven aún más los precios de los alimentos.

 

En nuestro país lo que parece que se ha elevado es el número de mosquitos. Esta es una de las cuestiones que se abordaron el martes pasado en Zaragoza con motivo de la jornada ‘Los mosquitos. Repercusiones sociales, sanitarias y medioambientales’.

 

Dicen los expertos que la situación es especialmente grave en la zona de Los Monegros, Delta del Ebro y Doñana donde se requiere una actuación preventiva y que respete, eso sí, siempre el medioambiente.

 

El director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, abogó por el control de las poblaciones con métodos biológicos, como la introducción de determinadas bacterias inocuas para el ser humano que, en determinados medios, mata a las larvas. Porque según apuntan los científicos, el cambio de temperaturas está provocando que se alargue el periodo de cría y desarrollo y que si hasta hace unos años la presencia de mosquitos no se alargaba más allá de dos meses, en estos momentos se mantiene varios meses en los que pueden reproducirse y tener crías varias veces.

 

Asimismo, los expertos señalan que el cambio en el clima ha sido una de las claves que ha llevado a determinados tipos de insectos a abandonar sus hábitats naturales e introducirse en medios urbanos como por ejemplo el caso del mosquito tigre en Cataluña.

 

Acabamos y lo hacemos aplaudiendo la iniciativa ‘Lights Out’, luces fuera, que ya se llevó a cabo en nuestro país y que el pasado jueves convocó a 3 millones de vecinos de Londres para que apagaran las luces como parte de la campaña de concienciación social de protección del medio ambiente.

 

Una ocasión en la que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la mítica plaza Picadilly Circus veía cómo todos sus luminosos se apagaban durante una hora. Así que aprovechando la casión, si no lo habéis hecho ya os invito a todos los que nos estéis escuchando a hacerlo con la luz apagada en vuestros habitáculos, descubriréis toda la magia de La Rosa de los Vientos y además, ¡contaminaréis menos!

 

Ahora, Juan, apaga la luz, a ver qué tal sale el programa...