Una semana más le ponemos el Termómetro a la Tierra, aunque en esta ocasión quizá nos resulte difícil por la cantidad de agua que ha anegado nuestro país y que ha causado verdaderos estragos en todos los continentes como enseguida repasaremos.

 

De momento en nuestro país, el frente que ha provocado cortes de carretera, desalojos y que se colapsara el tráfico ferroviario en los últimos días, por fin parece que se debilita.

 

Mañana mismo José Luis Rodríguez Zapatero visitará Alcázar de San Juan y otras localidades de Castilla La Mancha que han sido severamente afectadas y que podrán participar en el fondo de ayuda de la Comunidad que asciende a los 300 millones de euros.

 

Además el Gobierno ha aprobado un paquete de medidas para recuperar terrenos también inundados de otras provincias como Andalucía, Castilla y León, Murcia y Extremadura. En Galicia, además, las intensas lluvias provocaron desprendimientos como el ocurrido en el municipio pontevedrés de Cotobade que acabó sepultando la vida un hombre.

 

Y como os contaba, los aguaceros no han sido exclusivos de nuestro país. Mientras en el norte de América, Kansas se inundaba por fuertes precipitaciones, en el sur, las fuertes lluvias provocaban el desbordamiento de ríos como en Colombia donde la crecida del Tarazá dejó 7 muertes a su paso. La cifra finalmente ascendería hasta las 10 personas fallecidas y cerca de 2.000 los damnificados.

 

En Haití, concretamente en su capital, Puerto Príncipe, las lluvias torrenciales también desataron inundaciones y aludes que dejaron tres muertos y 11 heridos. No en vano, en Caribe y Centro América a menudo las tormentas se vuelven letales. De hecho, las autoridades nicaragüenses han hecho público esta semana un informe en el que revelan que un aguacero de una hora es suficiente para inundar Managua y ocasionar graves daños materiales y humanos.

 

En el continente asiático las cosas son bien distintas. Sólo en China, dos millones de personas se vieron afectadas por las lluvias de la última semana y 112.000 fueron evacuadas. Por el momento, según la agencia de noticias china Xinhua, debemos dar cuenta de 21 muertos, además de 11 desaparecidos.

 

Mientras tanto, y aunque parezca irónico, cerca también de dos millones de personas en la provincia de Gansu, al norte, padecen la peor sequía desde los años 40.

 

Por cierto, en cuanto al pronóstico de inundaciones para los próximos meses en la República Popular, las noticias no son nada alentadoras.

 

Según la subdirectora del Centro para el Control de Inundaciones del Río Yantzé, Cai Qihua, las condiciones meteorológicas e hidrológicas son muy similares a las de nueve años atrás. Esto quiere decir que China podría verse sobresaltada este verano por inundaciones tan catastróficas como las de 1998 cuando 3.000 personas murieron, 14 millones quedaron sin hogar y la pérdida económica se cifró en 24 mil millones de dólares.

 

De ser así, 2007 podría convertirse para China en uno de los peores años al superarse todos los registros de fallecimientos por catástrofes. Por lo pronto, si sigue la tendencia actual, lo logrará, pues en 2006 cerca de 3.200 chinos murieron a consecuencia de desastres naturales como sequías, inundaciones y tifones, casi un 30% más que el año anterior, según el Ministerio de Asuntos Civiles en Beijing.

 

Hablando de tifones, más propiamente huracanes en el continente americano, ya os reportamos el pasado 8 de abril que Científicos de la Universidad Estatal de Colorado habían calificado la situación prevista como ‘Muy activa’.

 

Entonces os decíamos que En total se espera que se formen 17 tormentas tropicales, de las cuales 9 podrían transformarse en huracán.

 

Bien, pues esta semana los responsables de la NOAA, la Administración Nacional de Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos, aseguraron que hay un 75% de posibilidades de que la temporada de huracanes en el Atlántico "esté por encima de lo normal".

 

Los científicos creen que habrá entre 13 y 17 tormentas con nombre, de las cuales entre 7 y 10 se pueden convertir en huracanes. Y de estos, entre 3 y 5 podrían llegar a ser de máxima categoría con vientos de hasta 250 kilómetros por hora.

 

Atentos todos pues, la temporada comienza el próximo viernes, 1 de junio.

 

Otra previsión. Nos llega en esta ocasión desde la Oficina de Meteorología y Geofísica de Yogyakarta. Allí su director ha advertido que para el año 2030, el nivel del mar habrá aumentado entre 8 y 29 centímetros, lo que significa que Indonesia puede perder hasta 2.000 islas en tan sólo 20 años.

 

Con alrededor de 17.500 islas y más de 80.000 kilómetros de costa, el mayor archipiélago del mundo vería así sumergido parte de su territorio cuando el calentamiento global y el deshielo de los polos eleve el horizonte.

 

Imaginad también repercusiones difíciles de medir porque muchas de las islas afectadas están situadas en los extremos del archipiélago y son las que se utilizan para establecer las fronteras y medir la zona económica exclusiva de mar que el derecho internacional concede a un país.

 

Los expertos apuntan a que quizá sea este el motivo por el que el Gobierno haya iniciado un proyecto para contar las islas del país y nombrarlas como ya se comentó aquí en La Rosa de los Vientos, en una de las Tertulias de las 4C.

 

Viajamos ahora hasta Canadá,  donde se reunió el pasado miércoles la Sociedad Estadounidense de Microbiología.

 

Una de las conclusiones que se extrajo del encuentro en Toronto fue que a menos que nos preparemos, los científicos apuestan por que los eventos climáticos extremos también conducirán a más enfermedades.

 

Tal y como publica la BBC haciéndose eco de las declaraciones de los científicos, los cambios del medio ambiente siempre se han asociado con la aparición de nuevas enfermedades o el regreso de antiguos males. Y aunque no se conozcan exactamente qué enfermedad está por venir, sí tienen claro que los patrones de las enfermedades infecciosas no serán positivos.

 

Así por ejemplo se cita a la gripe como una enfermedad que probablemente si se da un cambio climático ataque a la población durante todo el año en regiones extensas del planeta donde ahora sólo se manifiesta en estaciones concretas.

 

Antes de terminar, al menos os puedo informar de una iniciativa positiva. Y es que la Organización Meteorológica Mundial anunció esta semana que ha iniciado una serie de seminarios destinados a agricultores de países en desarrollo, como India y Etiopía, para informarles de las previsiones climáticas y prevenirles de la amenaza que supone el cambio climático para sus cultivos.

 

El responsable del Programa de Meteorología para la Agricultura de la organización, Mannava Sivakumar, defendió que "todo el mundo tiene derecho a recibir la información meteorológica necesaria para el bien de sus cultivos".

 

En el caso de India, donde se calcula que hay 600 millones de agricultores, se están llevando cabo programas a nivel local, en los que se reúne a todos los campesinos de unos 30 kilómetros a la redonda y se les informe sobre el clima de la región y las previsiones.

 

Por otro lado, también desde la organización, se ha anunciado que en Europa se pondrá pronto en funcionamiento un Centro de Gestión de la Sequía para el sudeste del continente. Este recinto se ubicará en Eslovenia y, en colaboración con los organismos nacionales y locales de la zona, coordinará programas para gestionar mejor las amenazas relacionadas al cambio climático.

 

Acabamos y lo hacemos con las palabras de Jane Goodall, Príncipe de Asturias de las Ciencias en 2003, que recientemente inauguró en el zoo de Barcelona la sede permanente en España del instituto que lleva su nombre, dedicado a la defensa del medio ambiente y a los animales, en especial a los chimpancés.

 

Una vez ya en Madrid, en la sede de la Fundación Biodiversidad, la británica señaló que el calentamiento de la Tierra se está acelerando "de manera inusitada" por la desaparición paulatina de las zonas salvajes.

 

Para la conocida primatóloga ha llegado la hora de que surja en el planeta "una nueva conciencia que propicie el milagro de que las zonas naturales ya masacradas puedan recuperarse de nuevo".

 

Y acabó diciendo: "Nos queda, por tanto, la esperanza, pero no nos queda mucho tiempo".