Aquí comienza el Termómetro de la Tierra. Un termómetro que últimamente nos sorprende a todos y tiene despistados hasta a los propios meteorólogos.

 

Mientras esta semana nevaba en los Alpes como no lo ha hecho en todo el invierno, en Moscú se ha vivido una semana intensa de calor con temperaturas por encima de los 35 grados, lo que ha llevado a las autoridades rusas a lanzar avisos a la población para que adopte medidas de precaución ante el calor y sobre todo ante la polución. Y es que el servicio meteorológico anunció además que se había constatado un empeoramiento de la calidad del aire en la capital rusa.

 

Y más puede empeorar si como temen los moscovitas las temperaturas actuales se convierten en el preludio de un verano acompañado de incendios forestales como en 2002, cuando hizo casi irrespirable el aire en Moscú, en algunos de cuyos barrios la visibilidad alcanzaba apenas los 50 metros.

 

De incendios hablaremos enseguida y de China que en breve contará con un Centro Nacional para la Modificación del Tiempo. Todo en este Termómetro de la Tierra dedicado noticias sobre el cambio climático. Un cambio climático cuyo coste para paliarlo ya ha sido calculado.

 

10.000 millones de dólares. Eso es lo que cuesta la lucha contra el cambio climático en el planeta, según la secretaria General Adjunta de Gestión de la ONU, Alicia Bárcena; quien afirma también que este precio se irá incrementando de forma gradual si no se toma una acción definitiva.

Para Bárcena, la estabilidad climática es un bien público global y el calentamiento global es un mal público; tal y como dijo el pasado miércoles 30 en México, en el acto de presentación de su Estrategia Nacional que contiene las directrices para proteger el medio ambiente y promover el desarrollo en el país norteamericano.

 

En el mismo acto, el presidente Felipe Calderón apostó porque la Organización de Naciones Unidas sea más poderosa en el ámbito del medio ambiente y señaló que este tema ‘tiene que dejar de ser el cajón de sastre de las políticas públicas’.

En este sentido, no ha sido el único mandatario norteamericano que se ha pronunciado. Porque sí, Bush ha hablado sobre cambio climático.

 

Y lo ha hecho para realizar una proposición: establecer una meta a largo plazo que trate de frenar las emisiones de CO2 de los 15 países más contaminantes del mundo.

 

Al parecer, la Casa Blanca convocará una serie de reuniones, a las que invitará a estos 14 países que junto con EEUU son responsables del 80% de la contaminación del mundo, para acordar antes de finales de 2008 la fecha límite.

 

De momento, la acogida del mensaje por parte de las autoridades europeas ha sido cautelosa y considerado como poco ambicioso, de acuerdo a las palabras del comisario de Medio Ambiente, Stravos Dimas; quien agregó que “el enfoque estadounidense ha probado ser inefectivo en la reducción de emisiones”.

 

Y es que una vez más la palabra negocio parece rondar el plan revelado por Bush quien insiste en que la forma de superar el desafío de la energía y del cambio climático mundial es mediante la tecnología. Así, según ha adelantado, su primer movimiento será el de eliminar barreras arancelarias que dificultan la difusión de tecnologías limpias .

 

El anuncio lo dio conocer a George Bush en un discurso que precede a la cumbre del G8, que tendrá lugar la próxima semana, del 6 al 8 de junio, en Heiligendamm (Alemania).

 

En esta reunión, el cambio climático será uno de los temas principales entre otros motivos por petición expresa de la alemana Ángela Merkel. La canciller además ha anunciado su intención de que todos los miembros Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia se comprometan a limitar el aumento de la temperatura mundial a dos grados Celsius durante este siglo XXI.

 

Asimismo, pretende que en 2050 las emisiones de los gases que provocan el calentamiento terrestre sean la mitad que el volumen registrado en 1990.

 

Las organizaciones ecologistas por su parte perseguirán en esta reunión la determinación de los países frente a la amenaza del cambio climático que en estos momentos, según las últimas noticias, está afectando gravemente a uno de los pulmones de la Tierra.

 

Nos situamos en Nicaragua para hablar de la selva de Bosawas, proclamada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad como reserva de la biosfera que concentra un 10% de la biodiversidad mundial.

 

Hablamos de 730.000 hectáreas de bosque húmedo tropical bajo amenaza del cambio climático.

 

Después de seis días navegando por los ríos Coco y Bocay, una expedición de la agencia EFE ha dado a conocer el malestar de una población al borde de la hambruna y en peligro de aislamiento por la sequedad de los ríos.

 

“Nuestro río estaba antes lleno, no había problemas para navegar, disponíamos de agua fresca y limpia, nuestras cosechas eran ricas y nuestros niños no sufrían las enfermedades que ahora padecen”. Así se expresaba Vidal Osornos, presidente del consejo de ancianos de una de las mayores familias que se dispersan por las riveras de Bosawas.

 

Otra de las amenazas que lleva pareja el calentamiento global y comunes a todos los bosques del planeta son los incendios, cada vez más numerosos y destructivos según a dado a conocer la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

 

La agencia estima que cada año los incendios forestales consumen aproximadamente 5.200 millones de toneladas de biomasa y liberan cerca de 3.500 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

 

Para Peter Holmgren, jefe del Servicio de Desarrollo de Recursos Forestales de la FAO, el mensaje que hay que transmitir es claro: Los países necesitan mejorar su colaboración, compartir sus conocimientos y centrarse cada vez más en las personas, que son la causa principal de los incendios, a través de campañas de concienciación y educación".

 

Por último, desde la FAO prevén que la incidencia y gravedad de los incendios aumentará sobre todo en Norteamérica, debido al calentamiento global; y en la región mediterránea, por el aire cada vez más caliente y el descenso de precipitaciones en verano.

 

Hablando de precipitaciones, en China ante su ausencia recurren a bombardear las nubes con soluciones de yoduro de plata como ya hemos contado en más de una ocasión en el Termómetro de la Tierra.

 

La novedad ahora es, como os decía al comienzo, que el gobierno chino pretende poner en marcha antes de 2010 el Centro Nacional para la Modificación del Tiempo meteorológico.

 

Su intención es controlar el tiempo para evitar los desastres que se avecinan debido al cambio climático. Por ejemplo, entre sus objetivos se encuentra el de generar 50.000 millones de toneladas anuales de lluvia artificial, suficientes, para regar toda la superficie del país y tratar de eludir así inundaciones incontroladas y tormentas de arena procedentes del desierto del Gobi.

 

No obstante, los científicos se muestran reticentes ante unas prácticas no carentes de riesgos como desajustes en el ciclo de las nubes que o bien desencadenan virulentas tormentas, o bien desencadenan efectos secundarios que agudizan la sequía.

 

Antes de finalizar, nos quedamos en nuestro país, donde parece que la situación de sequía ha mejorado en los últimos días hasta situarse nuestros embalses al 65,4 por ciento de su capacidad. Y lo hacemos entre otros motivos para informar de todo un récord.

 

El que ha conseguido el parque eólico de Tarifa que ha alcanzado, por primera vez en España, el primer teravatio hora de energía facturada. Mil millones de kilovatios hora que ayudarán seguramente a conseguir el objetivo fijado por el Ministerio de Medioambiente para el año 2010.

 

Para entonces, las energías renovables en España deberían poder satisfacer el 12 por ciento de la demanda energética. Esto supondría además un ahorro en contaminación de 27 millones de toneladas de CO2. Aún así la reducción no será suficiente para estabilizar las emisiones y dicen los expertos que no debemos esperar, que si se quiere frenar el impacto del CO2 este es el momento de abordar otros programas básicos entre todos.

 

Acabamos y lo hacemos precisamente hablando de cooperación. Y es que en palabras del científico argentino Osvaldo Canziani: “El incremento de la temperatura media del planeta podría acarrear no sólo cambios en la salud y el diseño de las ciudades, sino generar nuevas formas de cooperación y asistencia entre países”.

 

Declaraciones alejadas totalmente de las que pronunció también esta semana, nada más y nada menos que el director de la NASA, Michael Griffin, quien dice ignorar si el calentamiento global es un problema, al menos un problema contra el que debamos luchar.

 

Sí, sé lo que estáis pensando, quizá hiciera estas declaraciones en Moscú donde, por efecto del calor en los últimos días, las ventas de cerveza han aumentado un 90 por ciento...