Arrancamos este Termómetro de la Tierra para observar todo lo acontecido durante la pasada semana a nuestra Pacha Mama, que no es poco.
Podríamos empezar hablando por ejemplo de la masa de aire polar que dejó caer copos de nieve en Buenos Aires sorprendiendo a la población, que no vivía un fenómeno meteorológico semejante desde hacía 89 años. Calificada como anomalía climática por unos, otros expertos apostaban por no ser catastrofistas ni alarmistas ante el discurso del cambio climático.
En el extremo opuesto nos encontramos nosotros, que ante la llegada de una masa de aire cálido procedente de África, todos los termómetros han experimentado un vertiginoso ascenso por encima de los 40 grados en muchas comunidades autónomas. Termómetros eso sí electrónicos que prescinden de mercurio cumpliendo con la prohibición establecida por la Unión Europea y que acaba con una tradición que comenzó en el siglo XVII.
Por cierto, hablando de romper, nuestra siguiente noticia rebate toda una teoría sobre el cambio climático. Se trata del anuncio que han realizado científicos del Laboratorio británico Rutherford-Appleton y del Centro Mundial de Radiaciones, ubicado en Suiza.
Tras una investigación que ha tenido como protagonista al Sol, los expertos han concluido que la actividad humana no debe ser desvinculada del aumento de la temperatura en la Tierra.
El estudio demuestra que la intensidad de la actividad solar ha disminuido durante los últimos 20 años cuando era de esperar que aumentara, de acuerdo a los ciclos establecidos por los científicos. Y, lo más importante, en esos 20 año, y pese a la reducción de la actividad del astro, la temperatura en la tierra no ha disminuido, sino que ha aumentado.
Quién también reclama un nuevo enfoque sobre el clima es el secretario general de Naciones Unidas.
Esta semana, en su primer discurso oficial en el Reino Unido, Ban Ki-Moon declaró que se ha perdido mucho tiempo discutiendo sobre "responsabilidades históricas" y “que las cosas no pueden seguir como hasta ahora”.
Por eso lanzó un llamamiento tanto a los países industrializados como a los países en desarrollo para que se centren en limitar las futuras emisiones de gases de efecto invernadero. Y agregó que el fin último es legar un planeta más próspero a las futuras generaciones.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, lo que ha defendido esta semana es un cambio de hábitos en la población de la gran manzana. La idea es que los neoyorquinos beban agua del grifo directamente y dejen de tomar agua embotellada para reducir los desechos de plástico y vidrio.
Mientras que la Asociación de Embotelladoras de Agua de Estados Unidos calificó de injusta la campaña puesta en marcha por el equipo de Bloomberg, diversas asociaciones ecologistas la acogieron con optimismo y recordaron que el proceso de producción de los envases contribuye a la contaminación global, que se ve acrecentada si además se tienen que trasladar de un continente a otro dicha producción.
Por cierto, en Europa, la iniciativa que acaba de ser aprobada pretende promocionar el consumo responsable de bolsas de plástico. Y es que entre Estados Unidos y la Unión Europea se encuentra el 80% de la producción mundial y es su generalización en los países en vías de desarrollo el que está agravando el problema.
En Francia, una Ley de 2005 sobre Política Agraria dispone que para 2010 todas las bolsas de plástico tengan que ser biodegradables. Mientras, en España se espera que en 2015 se alcance el 70%. Sólo en nuestro país, cada ciudadano consume de media al año 238 bolsas de plástico: más de 97.000 toneladas.
Eso sí, somos de los europeos que más reciclamos. Según una directiva europea para 2008, el reciclaje de productos plásticos se establece en un porcentaje del 22,5%. Siendo el índice de los españoles el 21%, casi alcanzando el umbral europeo.
Quienes no parecen dar la talla son las ballenas grises del Pacífico Norte. Al menos no dan la talla que daban hasta ahora.
De acuerdo a un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Autónoma de Baja California del Sur, las ballenas que habitan las aguas árticas entre Baja California y el estrecho de Bering, están perdiendo peso debido al calentamiento climático.
Steven Swartz es el jefe de una unidad de investigación en el Servicio Nacional Estadounidense de la Pesca Marítima y esta semana ha afirmado que no se han hallado evidencias de epidemia entre la población. Además Swartz ha mostrado su preocupación al afirmar que “cuando se viven momentos difíciles con el clima y hay menos alimentos, las ballenas no se reproducen”.
De hecho, por los datos que manejan los expertos, a principios de la década de los 80, unas 350 ballenas nacieron en aguas del Pacífico Norte, mientras que este año no llegaron ni a las 100.
En nuestro país, sin embargo, la preocupación del Instituto Español de Oceanografía, se centra en las pesquerías de superficie como la anchoa.
En palabras del investigador, Francisco Sánchez, las consecuencias del cambio climático harán mucho más vulnerable aquella región marítima que depende más directamente de los procesos primarios de producción.
Otra de las posibles consecuencias del cambio climático nos la adelantaba esta semana la Comisión Europea tras un estudio que concluye que España podría ver incrementada la tasa de empleo.
Desarrollado en 11 países por parte del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, el informe examina las posibles consecuencias del calentamiento global para el empleo, así como los efectos derivados de adoptar medidas para reducir las emisiones de CO2.
Tal y como reza el texto, se esperan “nuevas oportunidades” en el sector de transporte, de la energía, el de las industrias del cemento y el del acero y la construcción.
En India, donde finalizamos hoy, la nueva oportunidad para combatir la contaminación, son esos 6 millones de hectáreas que van a ser reforestadas como parte del proyecto ‘India Verde’.
El proceso de reforestación comenzará el próximo 15 de agosto y pretende recuperar antiguas áreas boscosas que en la actualidad se encuentran 'degradadas'.
Por cierto, otra iniciativa para contribuir a la mejora del medioambiente, consiste en cambiar la dieta a las vacas. Como hemos dicho en más de una ocasión en el Termómetro de la Tierra, ya sabéis que estos bóvidos son responsables de hasta un 25% de las emisiones de metano. Bien pues a partir de ahora vacas británicas y también ovejas australianas van a probar a cambiar de dieta, una rica en azúcar, con el fin de que produzcan menos flatulencias y eructos contaminantes...
Acabamos ya y lo hacemos con una recomendación, esta sí se puede aplicar en humanos, y es que si en estos momentos vas con tus auriculares puestos, escuchándonos con tu i-pod mientras haces footing y ves que de repente el cielo se pone muy gris y amenaza tormenta, mejor que te resguardes bien o te puede freír un rayo.
Como le ocurrió a un deportista canadiense de 37 años que sufrió graves quemaduras debido al metal de los auriculares de su reproductor de audio. Los auriculares atrajeron la corriente de un rayo que alcanzó un árbol próximo a él, lo que unido al sudor....
